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RPS - MCR - Gerard Way/Frank Iero

Autor: moon_overdose
Fandom: RPS - My Chemical Romance
Pairing: Gerar Way/Frank Iero
Rating: PG-13
Género: Angst/Drama más bien lo segundo, porque angst... xD)
Advertencias: Slash
Summary: Gerard, ¿cuál es tu canción preferida de The Black Parade?
Notas: idune, guapa, preciosa, espero que te guste MUCHO MUCHO MUCHO, perra persona. Porque es mi primer RPS y no sé yo cómo me habrá quedado el asunto... Para leer, just follow the cut.

Gerard es inocente, confía demasiado en el buen corazón de las personas. Especialmente, de las personas a las que deja entrar en su vida.

Pero no es idiota. Y aunque haya intentado cerrar los ojos con todas sus fuerzas desde el momento en que todo se complicó, al abrirlos jamás ha despertado en la cama, con la frente perlada de sudor y jadeando.

Porque de las pesadillas uno se despierta, pero de la realidad no. Y a veces, cuando ya no puede más y quiere destrozarse las cuerdas vocales chillando y romper algo o nada o todo a la vez y mierda, Gerard piensa que podría despertarse si dijese basta.

Pero no es tonto y sabe que no va a tener valor suficiente para renunciar a lo que supone ha sido una ayuda en su vida. ¿Cuánto tiempo hace que conoce a Frank? Ya ni lo sabe.

Tal vez desde el instituto. Tal vez desde hace un año. Tal vez desde siempre. A veces cree que debe ser eso, por la forma en que es capaz de intuir que le gusta el chocolate blanco y que la marca de cosméticos que les ponen los de maquillaje le irrita los ojos. Y con frecuencia se sorprende pensando que Frank no sabe todas esas cosas de él que debería haber preguntado. Una vez al menos.

Alguna de esas veces en que el grito pavoroso del alba los ha cogido hechos una maraña de manos, piernas, lengua saliva y sábanas podría haber preguntado si prefiere tostadas con mantequilla o mermelada. O si el color del amanecer es bonito.

Y tal vez hubiese descubierto que a Gerard no le gusta el color del amanecer porque le recuerda a los finales tristes de las películas que siempre decoraban la televisión en su casa.

Pero ya es tarde y Frank nunca va a tomarse en serio un revolcón a medianoche entre sábanas sudadas y blancas de luz.

Gerard se ha dado cuenta de muchas cosas.

Sabe que no puede esperar de Frank que le diga algo más que tienes un culo perfecto en contadas ocasiones y en la intimidad, la confidencia y la alevosía que otorga el negro manto nocturnos sobre el cielo de algún hotel cuyo nombre mañana no recordarán. ¿Para qué dar importancia a esos detalles?

Tal vez por esos detalles Gerard piense que ya no merece más la pena seguir encontrándose furtivamente una noche de tantas entre sábanas y un colchón demasiado duro para poder dormir en él. Demasiado duro para follar en él.

Más duro que las decisiones que se toman a medio vestir, medio amaneciendo, en la mañana de un sábado en el que las ideas de Gerard se despiertan medio claras, su cerebro medio inteligente, y su corazón, completamente suicida.

Y cuando la puerta se abre se paran sus latidos, se agudizan sus sentidos y se dice, reuniendo el valor suficiente, que no te quiero como lo hice ayer.

Esta vez no, Iero.

–¿Y cuál es tu canción preferida de The Black Parade, Gee?

Gerard preferiría no contestar porque la respuesta es bastante obvia, pero no hay ciego peor que el que no quiere ver y desde luego Frank, no quiere.

–I don’t love you.

Frank se sienta a su lado, en el pedazo de colchón duro que sigue caliente, con las sábanas pegadas y conservando aún los pliegues de la figura del moreno.

–¿Por qué esa? Ya sabes, es triste. Melancólica, y esas cosas.

Gerard se queda mirándole a los ojos un segundo y tal vez es otro arranque medio suicida de su corazón pero le roba un beso donde sólo hay labios y nudos más allá de la garganta.

–Oye Way, ¿me oyes?
–Sólo pensaba en ti.

En que ya no puedo quererte como ayer.

Gerard es consciente de que probablemente pueda odiarse toda una vida por ello, pero no ha dicho todo lo que tenía que decir, le han faltado agallas. Y eso ya no importa cuando recoge del suelo sus vaqueros y se calza los zapatos con torpeza, con prisas.

Se pasa por la cabeza su camiseta mientras le llega la voz de Frank ¿en mí? debatiéndose entre la risa, la extrañeza y algo más que Gerard no va a pararse a identificar porque podría echarle atrás en su decisión.

–Sí, pensaba en ti.

Cuando la escribí y sale por la puerta, cerrando con suavidad una etapa de su vida que le trae un dolor extraño. Amar duele.

Por eso ya no quiere amarle.
Tags: mcr rock my socks, para annie, rps
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